Cinco errores que no puedes cometer en Selectividad, uno de ellos muy tonto

10 de Junio de 2019
selectividad
En 8Directo hemos hablado con responsables del Campus Bahía de Algeciras, orientadores universitarios y responsables de la logística de la prueba, y estos son los errores que todo buen alumno no debe cometer si quiere superar con éxito el proceso.
No pegarse el "atracón" la noche anterior
Pegarse el "atracón" la noche antes no es nada beneficioso. Más bien lo contrario, ya que los alumnos se sentirán más cansados a la hora de hacer la prueba.
-No llegar tarde
Los alumnos deben estar en su tribunal media hora antes del inicio del examen, fijada para las 08.30 horas. No obstante, y para el primer día, los profesores aconsejan ir un poco antes. Si un alumno llega tarde, tendrá que hablar con el tribunal y este decidirá si la razón está justificada, y si puede acceder al examen o no. En cualquier caso, presentarse es fundamental. De lo contrario, pierde la prueba entera de Selectividad, no solo el examen.
-Dedicar tiempo a elegir la opción más favorable
Las diferentes pruebas ofrecen dos opciones a los alumnos. Es fundamental dedicar tiempo, entre cinco y siete minutos, a elegir cuál es la mejor.
-No copiar
Si algún profesor pilla a un alumno copiando, su prueba de Selectividad quedará automáticamente suspendida y tendrá que acudir a la convocatoria de septiembre.
-No firmar el examen
Hay muchos estudiantes que están acostumbrados a firmar los exámenes. Esta costumbre, de las más simples y tontas, puede resultar fatal para la prueba de Selectividad ya que provoca que el examen quede invalidado.

Consejos


En el apartado de consejos, los responsables de la Universidad consideran muy importante mirar que todos los datos (incluida la nota media de Bachillerato) de la tarjeta de Selectividad estén correctos; comprobar el calendario de las diferentes pruebas para acudir al lugar y a la hora adecuadas; llevar el material necesario más algo de repuesto; no llevar móvil, ya que está prohibido incluso apagado; llevar un reloj tradicional para controlar el tiempo; y descansar entre prueba y prueba, pensando en la siguiente más que en la que se acaba de hacer, que ya no tiene solución.
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