La Real Balompédica Linense regresa de Sevilla con mucho más que tres puntos. El 0-2 logrado este domingo supone una inyección de oxígeno, confianza y personalidad en un momento clave del campeonato. Una victoria que no solo rompe dinámicas, sino que vuelve a situar al equipo mirando hacia arriba.
El encuentro comenzó con un ritmo bajo, marcado por las imprecisiones y la falta de continuidad en ambos conjuntos. Las ocasiones apenas aparecían y el juego se desarrollaba lejos de las áreas. No fue hasta el tramo final del primer tiempo cuando llegó la primera acción clara, con un disparo de Diego Domínguez que se marchó rozando el palo.
Tras el descanso, la Balona dio un paso adelante. La entrada de Joanet resultó determinante, aportando frescura, profundidad y mayor presencia en campo rival. El equipo empezó a asentarse en ataque y a generar sensaciones más peligrosas.

El premio llegó en el minuto 60. Diego Domínguez, bien colocado dentro del área, aprovechó un preciso envío de Mancheño para abrir el marcador. El gol confirmaba lo que ya se intuía tras un tanto previamente anulado a Julio Algar: el equipo había cambiado el ritmo del partido.
Lejos de conformarse, los de Carlos Guerra mantuvieron la intensidad y buscaron cerrar el encuentro. Las ocasiones siguieron llegando, incluso con dos disparos al poste, hasta que en el tiempo añadido llegó la sentencia. Pepe Rincón culminó un centro de David Muñoz para firmar el definitivo 0-2.
Una victoria construida desde la madurez, el trabajo y la ambición ante un rival que llevaba meses sin perder en su estadio. La Balona recupera sensaciones, se mantiene en la lucha por el play-off y deja atrás las dudas con una actuación que invita, de nuevo, a creer.