El Cristo del Mar navega por La Atunara entre Luz y Esperanza

El esfuerzo de cargadores y cargadoras, las levantás dedicadas a los fallecidos y las emociones a flor de piel marcan una salida muy esperada en la barriada linense

Periodista
03 de Abril de 2026
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El Cristo del Mar estaba a punto de encontrarse con su gente. Dentro de la Parroquia del Carmen, el vaivén acompasado de los cargadores delataba los nervios y las ganas del reencuentro. Afuera, el sol resplandeciente aguardaba su llegada. En cuanto el paso asomó, cientos de devotos rompieron la espera, mientras los hombres, coordinados, lo llevaban al encuentro de su barriada.

Todos a una, el Cristo del Mar surcaba su barriada, mientras los presentes le pedían salud para los suyos. "¡Dame salud para los míos!", decía una señora con lágrimas contenidas, que instantes después terminarían por brotar, desbordadas por la emoción. Fue espectacular, como cada año, el esfuerzo de los hombres que, a los pies del Señor, lo elevaron al cielo con pulso firme y fe inquebrantable.

Tras el Señor le acompañaba su Santa Madre, Luz y Esperanza, muy querida en la barriada, llevada por sus más fieles cargadoras. Los nervios se palpaban a las puertas del templo. "¡Vamos, tranquilas, abajo con ella!", indicaban las capataces, conscientes de que las emociones estaban a flor de piel. Pese a ello, la Luz y Esperanza iluminó las calles de la barriada linense, entre aplausos, lágrimas y los sones de la Asociación Musical La Lira, de Pizarra (Málaga).

Y así, entre súplicas al cielo y miradas cargadas de fe, La Línea volvió a encontrarse con sus devociones más profundas, en una salida donde el esfuerzo silencioso de sus cargadores y cargadoras se convirtió en lenguaje, y donde cada levantá, cada lágrima y cada aplauso tejieron un nuevo recuerdo que ya forma parte de la memoria colectiva de la barriada del Carmen.