Hemos hablado con la peluquera y nos ha confesado que desde los 12 años ya andaba pelando a sus muñecas, y que este es un oficio del que siempre estuvo enamorada y del que sigue viviendo. Sus clientas dicen de Marisol que es una excelente profesional, pero también una buena amiga, que siempre da buenos consejos y alegra el día a toda la que se sienta en los sillones de su peluquería.
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