Todo comenzó con una bicicleta. Cincuenta años después, el Supermercado Manzanares se ha convertido en mucho más que una tienda de barrio: es un negocio familiar que ha pasado de generación en generación y que hoy forma parte del tejido comercial y social de Los Barrios.
El Ayuntamiento ha querido reconocer la trayectoria de sus propietarios, Antonio y Ana, por su apuesta firme por el comercio local, su capacidad para superar adversidades y su resistencia frente al auge de las grandes superficies. Medio siglo de trabajo marcado por el esfuerzo, el tesón y la cercanía. Hoy cuentan con una placa conmemorativa que destaca su papel en la historia del municipio. "En reconocimiento a Antonio Manzanares Lozano por su excelente servicio al pueblo de Los Barrios al frente del Supermercado Manzanare desde el año 1965", reza la placa conmemorativa.

“Estoy muy agradecida, gracias a todos los que vienen a comprar”, ha comenzado Ana durante el acto. Antonio, emocionado, ha recordado los inicios: “Yo comencé con una bicicleta y he ido llevando el negocio poco a poco, con la ayuda de mi mujer, que me ha guiado y me ha dicho compra esto, vende aquello. Todas las ideas salían de ella, gracias a eso estamos hoy aquí”.
Los primeros pasos del supermercado se dieron vendiendo café en Facinas y comprando tocino en Benaoján, tras desplazarse en el tren de Ronda. Con el paso de los años, aquel pequeño proyecto fue creciendo hasta consolidarse en la Villa. Hoy es uno de sus hijos, Antonio, quien está al frente del establecimiento, representando a la segunda generación, mientras que el padre, ya jubilado, continúa echando una mano “para no perder la costumbre”.
“Cada día vamos a más, gracias al apoyo de todos los familiares y de los vecinos que vienen. Es todo un orgullo para nosotros este reconocimiento”, ha señalado Antonio hijo.
Por su parte, el alcalde de Los Barrios, Miguel Alconchel, ha querido destacar el valor humano y empresarial del proyecto: “Quiero agradecer muy especialmente a su esposa, Ana, por ser un pilar fundamental en la vida de Antonio y en la vida del negocio, pero también a sus hijos, que ya son la segunda generación; y a alguno de sus nietos, que ya está trabajando en el negocio”. El alcalde ha subrayado que se trata de un ejemplo de comercio que crea empleo, mantiene vivo el centro urbano y conserva esa cara amable detrás del mostrador, dentro de una iniciativa municipal que reconoce a los negocios señeros del municipio en el marco de las Jornadas Culturales Andaluzas.
Cincuenta años después, aquella bicicleta inicial simboliza no solo el comienzo de una aventura empresarial, sino la historia de una familia que ha sabido crecer junto a su pueblo.