Irina, hija de Paco Cano: "La desaparición de mi padre es un luto que nunca termina"

Se cumplen tres años desde que el desaparecido vecino de Los Barrios, salió a caminar y nunca regresó. Su familia sigue buscando respuestas y denuncia "falta de interés" durante la investigación

Sofía Furse.
Periodista
13 de Agosto de 2025
Irina Cano, hija de Paco Cano: "La desaparición de mi padre es un luto que nunca termina". Foto cedida por los familiares.
Irina Cano, hija de Paco Cano: "La desaparición de mi padre es un luto que nunca termina". Foto cedida por los familiares.

Es la incertidumbre de no saber qué ocurrió, si fue un accidente o si alguien le hizo daño. “La desaparición de mi padre es un luto que nunca termina”, confiesa a 8Directo Irina Cano, hija de Paco Cano. Aunque el tiempo mitiga el dolor, admite que la ausencia sigue pesando como una carga permanente. “Hay días mejores y días peores, pero es la duda de lo que le pasó lo que se queda como una espinita”. Reconoce que, apenas una semana después de perderle la pista, ya asumían que su padre había fallecido. 

Hoy, 13 de agosto, se cumplen tres años desde que Paco Cano, vecino de Los Barrios, salió a caminar y nunca regresó. La única esperanza de su familia es que algún día se esclarezca lo ocurrido. “A veces dar con una persona puede ser cuestión de semanas, meses, o incluso de 20 años”, comenta con pesar su hija, recordando que su padre disfrutaba paseando por el municipio y participando en pruebas deportivas.

El dolor y el vacío que deja una desaparición son tan profundos que, en ocasiones, no queda más remedio que buscar apoyo para poder seguir adelante. La familia Cano encontró refugio en un grupo de personas que habían vivido situaciones similares. “Nos ayuda saber que hay gente que nos entiende porque, desgraciadamente, también han pasado por esto”, explica Irina.

La hija de Cano intenta mantener la esperanza de resolver algún día la incógnita, pero también es consciente de la realidad: “Es posible que nunca se sepa”. Unas palabras que se le clavan al pronunciarlas, propias de una hija que sabe que nunca podrá volver a abrazar a su padre.

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Paco Cano, en una foto cedida por los familiares.

El caso de la desaparición de Paco Cano, profesor de Educación Física jubilado, fue finalmente archivado. Sobre su investigación, Irina insiste y lamente la “falta de interés” por parte de las autoridades y apunta a carencias en las pesquisas, incluso en las batidas de búsqueda realizadas por tierra, aire y río.

Los vecinos nos preguntaban por dónde podían buscar y yo no sabía qué decirles, porque no me habían informado bien de qué zonas estaban cubiertas y cuáles no. Sé que se repitieron varias batidas en los mismos lugares, en vez de explorar terrenos menos accesibles”, critica.

Las noticias sobre el avance de la investigación le llegaban siempre a través del abogado de la familia, nunca de forma directa por parte de las autoridades. “Ha habido una falta de comunicación importante, prácticamente nula. Somos personas que hemos perdido a un familiar y necesitábamos, más que nunca, ese contacto y ese seguimiento que no ha existido”, recalca.

¿Qué pudo pasarle al exprofesor barreño? Nadie lo sabe. Irina está convencida de que su desaparición no fue voluntaria. “Quizá alguien le hizo algo o sufrió un accidente, pero no se marchó por decisión propia, como insinuaban algunas personas cercanas a la investigación. Mi padre no se iría así sin más; salió a andar y algo sucedió que le impidió volver a casa”, asegura.

Sin novedades ni pasos nuevos que dar, la familia de Paco Cano mantiene vivo su recuerdo y confía en que algún día “haya un milagro” y se pueda descubrir, de una vez por todas, qué fue lo que ocurrió.