La disfunción eréctil: una señal de alarma para evitar enfermedades cardiovasculares

Esta afección, que puede afectar a uno de cada dos hombres a partir de los 40 años, es plenamente tratable, y en los casos más graves la cirugía se presenta como una solución segura y eficaz

09 de Febrero de 2026
La disfunción eréctil: una señal de alarma para evitar enfermedades cardiovasculares

La disfunción eréctil ha dejado de ser un tema tabú para muchos hombres, aunque todavía existe reticencia a acudir al especialista. Sin embargo, los expertos insisten en la importancia de afrontar este problema, no solo por su impacto en la vida sexual y emocional, sino porque puede ser una señal temprana de enfermedades más graves, especialmente de origen cardiovascular.

El doctor José Manuel Fernández Montero, jefe del servicio de Urología del Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar, subraya que la disfunción eréctil es mucho más común de lo que se cree. “Uno de cada dos hombres entre los 40 y los 70 años la va a padecer en algún momento. Su frecuencia aumenta con la edad, pero no es un problema normal del envejecimiento y debe consultarse”, afirma, recordando que se trata de una patología “claramente tratable” y que acudir al urólogo es siempre el primer paso.

Las causas pueden ser físicas o psicológicas, aunque las primeras son las más habituales. Entre ellas destacan los problemas de circulación, como la hipertensión, el colesterol elevado o la diabetes, además de enfermedades neurológicas, déficit de testosterona, efectos secundarios de determinados fármacos y cirugías previas, especialmente de próstata. El consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias también actúa como factor de riesgo. En el plano psicológico, el estrés, la ansiedad, la depresión o los problemas de pareja suelen estar detrás del trastorno, siendo este origen más frecuente en hombres jóvenes.

Fernández Montero, recomienda consultar cuando el problema se prolonga más de tres meses, aparece de forma progresiva o sin causa clara, afecta a la vida sexual o emocional, o existe un historial de diabetes, cardiopatías o cirugía pélvica. “No hay que restarle importancia, porque la disfunción eréctil puede ser una señal de alerta temprana de problemas cardiovasculares”, insiste.

En la mayoría de los casos, el tratamiento se basa en medicación oral, inyecciones locales o dispositivos de vacío, con buenos resultados. No obstante, en situaciones de disfunción eréctil grave (como diabetes avanzada, lesión medular o tras cirugía de próstata), o cuando otros tratamientos no funcionan o no pueden utilizarse, la cirugía se presenta como una alternativa definitiva, segura y eficaz.

El procedimiento más efectivo es el implante de prótesis de pene, que puede ser semirrígida o hidráulica. Estas últimas son las más utilizadas, ya que permiten un resultado más natural al posibilitar la erección y la flacidez mediante una pequeña bomba situada en el escroto. Dentro de ellas, la prótesis hidráulica de tres componentes es la más avanzada y recomendada por su aspecto, funcionamiento y mayor satisfacción tanto para el paciente como para su pareja. Las semirrígidas, aunque más sencillas, mantienen el pene rígido de forma continua y ofrecen un resultado menos natural.

El doctor Montero concluye que las prótesis modernas “permiten una vida sexual satisfactoria” y anima a los hombres a superar miedos y estigmas. “Reconocer el problema y consultar cuanto antes al urólogo es fundamental para la salud y el bienestar”, recalca.