Grazalema ha vivido en los últimos días una de las situaciones más difíciles que se recuerdan en el municipio. La borrasca Leonardo obligó al desalojo completo del pueblo, una medida excepcional que dejó a cientos de vecinos fuera de sus casas, muchos de ellos sin saber cuándo podrían regresar ni en qué estado las encontrarían. A esta situación se suma ahora la llegada de una nueva borrasca, que mantiene la preocupación y la incertidumbre entre los vecinos.
“El pueblo entero tuvimos que abandonar nuestras casas, con todo allí”, relata Marta, vecina de Grazalema, todavía impactada por lo vivido. La evacuación se produjo con rapidez ante el avance del agua y la inestabilidad del terreno. “Hay gente que incluso dejó a sus animales pensando que sería por uno o dos días”, explica.
Aunque muchos vecinos ya han sido reubicados y reciben atención en espacios habilitados, como el pabellón de Ronda, el sentimiento general es de devastación. “Esto es demoledor. Y el miedo que hemos pasado…”, confiesa. Un miedo que no solo venía por el agua visible, sino por lo que ocurría bajo tierra. “La tierra se siente, se escuchan como explosiones, justo como las que escuchamos esta semana”.
Las imágenes que han ido llegando muestran calles anegadas, muros cedidos y viviendas afectadas tanto en Grazalema como en municipios cercanos, como Ubrique, donde la situación es muy similar, especialmente en zonas del casco antiguo. “Eso es de hoy”, señala Marta al recibir nuevos vídeos. “Me dicen ahora mismo que está ocurriendo exactamente igual”.
Marta y su familia se encuentran acogidos en la vivienda de un conocido, fuera del municipio. “Nos ha ofrecido su casa. Estoy enormemente agradecida. Dentro de lo peor, estamos bien, pero muy preocupados”, explica. La incertidumbre es constante: “Ahora no sabemos cómo estará nuestra casa. A nosotros también nos entraba agua, no con esa intensidad, pero ahora, sin nosotros allí…”.
A la espera de que el temporal dé una tregua para poder evaluar los daños y permitir el regreso de los vecinos, Marta pone el acento en el trabajo realizado durante los momentos más críticos. “La organización, la UME, la Guardia Civil… todos se han portado fenomenal. Puede parecer desde fuera que ha fallado la información, pero para el alcalde ha sido un caos igual que para todos nosotros, con mucha confusión e incredulidad”.
La vecina destaca también la coordinación institucional: “No es fácil gestionar el alcance que ha tenido todo esto. Han trabajado todos a una, de la mano de la Junta. Lo más importante de esta vida son las vidas humanas, y eso se ha salvado”.
