Artículos de opinión de Gonzalo Suárez, biólogo molecular.

Así afectan los microplásticos a tu salud: dónde se esconden y cómo podemos evitarlos

Biólogo Molecular y Máster en Biotecnología Sanitaria
13 de Abril de 2026
Así afectan los microplásticos a tu salud: dónde se esconden y cómo podemos evitarlos
Así afectan los microplásticos a tu salud: dónde se esconden y cómo podemos evitarlos

Hasta hace poco, pensábamos que el problema del plástico terminaba en el mar, asfixiando tortugas o acumulándose en gigantescas islas de basura en el Pacífico. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que el plástico no desaparece, simplemente se hace más pequeño. Se fragmenta en microplásticos (partículas menores de 5 milímetros) y nanoplásticos (tan diminutos que pueden atravesar las membranas de nuestras células).

La pregunta ya no es cómo limpiar los océanos, sino qué está pasando ahora que ese plástico ha entrado en nuestro propio cuerpo. Dejando a un lado el alarmismo, veamos qué dice realmente la evidencia científica, dónde se esconden estas partículas y cómo podemos reducir nuestra exposición diaria.

¿Dónde ha encontrado la ciencia los microplásticos en nuestro cuerpo?

Durante años sospechamos que los ingeríamos, pero los estudios recientes han cruzado una frontera biológica inquietante. Las técnicas de espectrometría y microscopía avanzada han detectado micro y nanoplásticos en:

  • Sangre humana: Circulando libremente, principalmente polímeros como el PET (el de las botellas de agua) y el poliestireno.
  • La placenta y la leche materna: Demostrando que la exposición comienza antes de nacer.
  • Pulmones y heces: Entran por la respiración y la dieta, y aunque excretamos una gran parte, una fracción se queda.
  • Placas arteriales: Un reciente e histórico estudio publicado en The New England Journal of Medicine (2024) encontró microplásticos incrustados en las placas de ateroma (grasa) de las arterias carótidas de pacientes.

Los efectos reales en la salud: Inflamación celular y "Efecto Vector"

La presencia de un material inerte en el cuerpo no siempre es tóxica de por sí, pero el plástico a nivel microscópico tiene dos mecanismos de daño demostrados:

  1. Estrés oxidativo e inflamación: A nivel celular, los macrófagos (nuestras células de limpieza) intentan "comerse" estas partículas de plástico. Al no poder digerirlas, se desencadena una respuesta inflamatoria crónica. El estudio de las arterias carótidas, por ejemplo, asoció la presencia de nanoplásticos con un riesgo casi cinco veces mayor de sufrir un infarto o ictus.
  2. El efecto vector (Caballo de Troya): El plástico no es solo polímero puro; está lleno de aditivos (bisfenoles, ftalatos, retardantes de llama). Estas partículas actúan como esponjas que liberan lentamente sustancias químicas que son potentes disruptores endocrinos, alterando nuestro sistema hormonal y vinculándose a problemas de fertilidad y alteraciones metabólicas.

¿Cómo reducir su consumo en la dieta? La verdad sobre tuppers y la sal

La buena noticia es que, conociendo la ciencia, podemos tomar decisiones racionales en casa para reducir drásticamente nuestra exposición.

  • El microondas y los tuppers de plástico: Calentar comida en envases de plástico es una de las mayores vías de entrada de nanoplásticos. El calor y la grasa de los alimentos aceleran la degradación del polímero. Un estudio demostró que calentar un recipiente de polipropileno en el microondas puede liberar miles de millones de nanoplásticos en la comida en solo un par de minutos. Solución: calentar siempre en cristal o cerámica.
  • La sal marina: Es paradójico, pero la sal marina "natural" contiene concentraciones significativas de microplásticos. Al fin y al cabo, se obtiene evaporando agua de océanos contaminados, dejando atrás la sal y los polímeros. Las alternativas como la sal de roca (sal del Himalaya o sal de minas terrestres) presentan niveles de contaminación plástica drásticamente inferiores.

El dilema de la botella de agua: ¿Plástico o cristal?

Es de conocimiento común que las botellas de plástico (PET) liberan partículas al agua, especialmente si se exponen al calor (como dejarlas en el coche en verano) o a la luz solar directa. Beber agua embotellada en plástico multiplica exponencialmente la ingesta anual de nanoplásticos frente al agua del grifo filtrada.

Ante esto, la opción lógica parece el vidrio. Y lo es, pero con un matiz importante. Investigaciones recientes analizaron el agua envasada en botellas de vidrio y, para sorpresa de muchos, también encontraron microplásticos. ¿De dónde salían? Del tapón.

Las chapas metálicas o tapones de rosca de las botellas de vidrio llevan en su interior una fina junta de polímero (plastisol, PVC o polietileno) para asegurar el sellado hermético. La simple fricción mecánica de abrir y cerrar el tapón "lija" microscópicamente esa junta, haciendo que pequeñas partículas de plástico caigan al agua. Aún así, la cantidad de plásticos en una botella de cristal es abismalmente menor que en una de plástico, por lo que sigue siendo la opción más segura junto con las botellas de acero inoxidable reutilizables (sin pajitas de plástico). Además, existen recientes estudios que indican que el simple hecho de "soplar" la botella antes de beber podrían eliminar casi la mitad de los microplásticos que irán directos a nuestro cuerpo.

No podemos vivir en un mundo con cero plásticos a corto plazo, pero entender la biología molecular de nuestra exposición nos da el poder de proteger nuestro cuerpo. Cambiar el tupper y elegir bien cómo bebemos agua es un primer paso respaldado por la evidencia científica.

Referencias:

- Campanale, C., Massarelli, C., Savino, I., Locaputo, V., & Uricchio, V. F. (2020). A detailed review study on potential effects of microplastics and additives on human health. International Journal of Environmental Research and Public Health, 17(4), 1212. https://doi.org/10.3390/ijerph17041212

- Leslie, H. A., van Velzen, M. J., Brandsma, S. H., Vethaak, A. D., Garcia-Vallejo, J. J., & Lamoree, M. H. (2022). Discovery and quantification of plastic particle pollution in human blood. Environment International, 163, 107199. https://doi.org/10.1016/j.envint.2022.107199

- Marfella, R., Prattichizzo, F., Sardu, C., Fulgenzi, G., Gragnano, F., D’Onofrio, N., ... & Paolisso, G. (2024). Microplastics and nanoplastics in atheromas and cardiovascular events. New England Journal of Medicine, 390(10), 900-910. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2309822

- Peixoto, D., Pinheiro, C., Amorim, J., Oliva-Teles, L., Guilhermino, L., & Vieira, M. N. (2019). Microplastic pollution in commercial salt for human consumption: A review. Estuarine, Coastal and Shelf Science, 219, 161-168. https://doi.org/10.1016/j.ecss.2019.02.018

- Schymanski, D., Goldbeck, C., Humpf, H. U., & Fürst, P. (2018). Analysis of microplastics in water by micro-Raman spectroscopy: Release of plastic particles from different packaging into mineral water. Water Research, 129, 154-162. https://doi.org/10.1016/j.watres.2017.11.011