Ellos, los vencedores
Caínes sempiternos,
De todo me arrancaron.
Me dejan el destierro.
'Un español habla de su patria', Luis Cernuda
Una tierra dividida desde tiempos inmemoriales que solo acrecienta el odio fraternal, eso es España.
Creo que no hace falta recordarle a nadie la terrible guerra que ocurrió en nuestra patria hace algo menos de cien años, una pugna que no nos enfrentaba a otra nación, sino que nos enfrentaba a nosotros mismos.
Odio, desconfianza, miedo, sangre, sudor y lágrimas, elementos que acompañaron a España en la guerra y tras ella. Elementos que por desgracia, siguen presentes a día de hoy y que parecen aumentar su intensidad con cada día que pasa.
Y no os voy a engañar, que esta situación me resulta completamente desoladora, ver como una herida tan preocupante, que parecía que cicatrizaba poco a poco, vuelve a abrirse porque nunca estuvo cerrada del todo, porque nunca la han querido cerrar del todo, sólo la han tapado con una tirita.
O nos gusta sufrir, o la herida no fue lo suficientemente terrible para darnos una lección.
Enfrentamientos universitarios con banderas que no tocan, discursos de odio hacia la ideología contraria, separación por colores como si el círculo cromático fuese cerrado y no permitiese mezclas, amistades rotas, familias que no se hablan... Los ejemplos no acaban. Y esa guerra que se cobró tantas vidas, que partió tantas familias se exalta y venera incluso en algunos casos ¿Os parece esto cívico? Porque a mi en lo más mínimo. Y no surge solo de los partidos políticos, que son los principales causantes de esta brecha, también colaboran los medios de comunicación, las redes sociales (mundo que está ganando mucha relevancia en el ámbito político, una forma más cercana e inmediata de llegar a las personas) y de las mismas familias.
¿Por qué? Porque se ha olvidado el verdadero sentido de la política; el progreso, el progreso como pueblo, como sociedad, como seres humanos. Porque los asuntos bélicos nunca han sido tratados, por eso os decía antes lo de la tirita, porque de nada sirve cubrir una herida sino le das los cuidados necesarios para que termine que sanar. Porque aún no se terminan de excavar en todas las fosas franquistas, no se termina de buscar a los desaparecidos, no se les da un descanso a esas familias. Porque los políticos no quieren llegar a acuerdos razonables por el bien de todos solo porque la proposición viene de otro color político. Porque en casa no se enseña que se puede opinar distinto y aun así permanecer unidos. Porque se nos olvida que la democracia y la pluralidad ideológica no nos vienen regaladas y que criminalizar a otra persona porque opina distinto no puede estar más alejado de aquello por lo que un día luchamos. Porque más de medio millón de muertos no fueron suficientes para aprender la lección.
¿Cuánto más vamos a seguir así? ¿Hasta llevarlo a un punto irreversible? ¿Hasta provocar otra Guerra Civil? Según el Atlas de la Polarización de More in common, el 14% de la población, es decir, unos 5 millones de personas, han roto relaciones de amistad o familiares por diferencias ideológicas.
Y los principales actores políticos, los partidos, en lugar de intentar mejorar la situación, la agravan, haciendo alusión al conflicto, llegando a sentirse orgullosos, echando en cara lo que hicieron unos y lo que hicieron otros, creando todo su discurso en torno a unos “enemigos”, es decir otros partidos políticos que quieren frenar o deshacer el progreso sólo por opinar distinto, pero no es cosa de uno, sino de todos los partidos, todos se basan en un enemigo y no en un compañero. ¿Dónde quedó el consenso? ¿Dónde quedaron los puntos medios? ¿Qué progreso se puede lograr si el pueblo español está cada vez menos unido (si es que alguna vez llegó a haber esa unidad)?
Y este no será más que otro artículo de opinión sobre la preocupante situación del país, pero de verdad seas de derecha, seas de izquierda, seas de centro, seas verde o seas violeta. ¿Se logra algo con el odio? ¿Quieres vernos en la misma situación que el 36?
Tenemos que abrir los ojos y darnos cuenta de que los únicos enemigos están en nuestra
cabeza y que vamos a ser los causantes, activos o pasivos, de separar por completo a una nación entera. Porque hay cosas que no se necesitan vivir de primera mano para saber que no queremos pasar por ellas. Porque la verdadera victoria llegará el día que dejemos de buscar Caínes y empecemos a reconocernos como hermanos.