Artículos de opinión de Gonzalo Suárez, biólogo molecular.

Las claves de la E. coli, la bacteria responsable del cierre de varias playas andaluzas este verano

Biólogo Molecular y Máster en Biotecnología Sanitaria
27 de Julio de 2026
Las claves de la E. coli, la bacteria responsable del cierre de varias playas andaluzas este verano
Las claves de la E. coli, la bacteria responsable del cierre de varias playas andaluzas este verano

El cierre temporal de la playa de Atlanterra, en Tarifa, junto a otros casos recientes en la costa de Málaga, ha encendido las alarmas entre vecinos y veraneantes. La presencia de la conocida bacteria E. coli ha obligado a izar la bandera roja en varios puntos de nuestro litoral. Pero ¿por qué está ocurriendo esto tanto este año? La explicación no es casualidad, sino una combinación muy concreta de clima y presión humana.

¿Qué es exactamente E. coli y por qué nos prohíben el baño?

La Escherichia coli (más conocida como E. coli) es una bacteria muy habitual. Vive de forma natural en el intestino de las personas y de los animales, donde en la gran mayoría de los casos no solo no hace daño, sino que nos ayuda a procesar los alimentos.

Sin embargo, cuando la encontramos en el agua del mar, funciona como una "chivata" o señal de alarma. Su presencia nos indica que a esa playa han llegado aguas residuales o restos de suciedad de origen humano o animal. Los inspectores sanitarios no buscan esta bacteria porque sea siempre un monstruo peligroso, sino porque si está ella, podrían haber llegado también otros microbios o virus más molestos que provocan gastroenteritis.

¿Cuándo se cierra una playa?

Por ley, cuando los análisis de agua detectan una cantidad de bacterias que supera los límites de seguridad, las autoridades aplican el principio de prudencia: prohíben el baño de forma preventiva para evitar que la gente trague agua o enferme.

El origen: ¿Por qué hay tantos casos seguidos este verano?

Muchos se preguntan por qué este año coinciden tantas playas con bandera roja cuando en veranos pasados apenas oíamos hablar de esto. La clave está en lo que ocurrió durante el invierno y la primavera.

Andalucía ha vivido un año de lluvias de los más intensos de los últimos tiempos. Tras varios años de sequía, los ríos, arroyos y cauces secos han vuelto a llevar agua de forma continua. Al fluir con fuerza desde el campo hasta la costa, este agua ha ido limpiando el terreno y arrastrando a su paso restos orgánicos, estiércol de granjas y deyecciones de animales silvestres.

A esta "limpieza natural" del terreno se le une el factor humano:

  • Tuberías castigadas por las lluvias: Los temporales del invierno pueden agrietar o dañar canalizaciones y tuberías subterráneas.
  • Sobrecarga por el turismo: En verano, la población de destinos como Atlanterra, Tarifa o los municipios malagueños se triplica o cuadruplica. La red de alcantarillado y las depuradoras tienen que tratar de golpe un volumen enorme de aguas residuales. Si hay un pequeño fallo o una tubería saturada, el agua no tratada acaba buscando una salida hacia el mar o los arroyos cercanos.

¿Cómo afecta a nuestra salud? Un invasor oportunista

Para la gran mayoría de personas con buena salud, el E. coli no supone un peligro grave, pero actúa como un "infeccioso oportunista": si le damos una vía de entrada, no dejará pasar la oportunidad.

  • Molestias digestivas: Si tragamos agua contaminada al nadar, puede provocar descomposición, vómitos, calambres en el estómago o la típica gastroenteritis veraniega.
  • Irritaciones: También puede colarse en pequeñas heridas abiertas en la piel o causar otitis (dolor de oídos) y conjuntivitis (irritación en los ojos).

¿Y qué le pasa al medio ambiente? La buena noticia del agua de mar

Cuando llegan aguas sucias a la costa, no solo entran bacterias, sino también mucha materia orgánica. Esto hace que el agua pierda transparencia y que se alimenten algas que consumen el oxígeno, dificultando la vida de los peces y organismos del fondo.

La buena noticia es que el mar tiene su propio sistema de limpieza. La bacteria E. coli está acostumbrada al calor y al ambiente del intestino. Cuando cae al agua salada del mar, la sal la deshidrata y la potente luz del sol veraniego la destruye en cuestión de uno o dos días. Por eso, en cuanto se detecta y soluciona la fuga, las playas suelen volver a ser seguras en 24 o 48 horas.