Artículos de opinión de Gonzalo Suárez, biólogo molecular.

Los dos pilares contra el cáncer: cómo prevenirlo desde la evidencia científica

Biólogo Molecular y Máster en Biotecnología Sanitaria
20 de Enero de 2026
Los dos pilares contra el cáncer: cómo prevenirlo desde la evidencia científica
Los dos pilares contra el cáncer: cómo prevenirlo desde la evidencia científica

Cuando escuchamos la palabra "cáncer", el miedo suele ir acompañado de una sensación de impotencia. Tendemos a pensar que es una lotería genética o el resultado inevitable de la contaminación. Sin embargo, puedo darte una buena noticia: tienes mucho más control del que crees, ya que, existen dos pilares básicos que, si los controlamos, reducen el riesgo de padecer cáncer de forma drástica. 

La epigenética: un interruptor de genes

Para entender cómo prevenir, primero debemos comprender nuestra propia arquitectura molecular. Imagina que tu ADN es el gran libro de instrucciones de tu cuerpo. No puedes elegir las letras con las que naces, pero sí puedes influir en lo que ocurre después. Cuando nos exponemos a agentes cancerígenos (como los tóxicos del tabaco o la radiación solar), esas letras sufren daños físicos y mutan, alterando el mensaje original y pudiendo dar lugar a un tumor. Sin embargo, existe otra capa de control: la epigenética. A través de tu estilo de vida, tú decides qué páginas de ese libro se leen y cuáles permanecen cerradas. Es decir, aunque las letras estén ahí, tus hábitos actúan como el interruptor que permite o impide que se ejecuten las instrucciones peligrosas.  

Cuando consumimos drogas (como el tabaco o el alcohol) o nos exponemos a agentes carcinógenos como la radiación solar, estamos enviando "señales" químicas que actúan como interruptores. Estas señales pueden "apagar" los genes encargados de vigilar que las células no se vuelvan locas (genes supresores de tumores) o "encender" aquellos que aceleran el crecimiento descontrolado (oncogenes). El alcohol, por ejemplo, al degradarse en nuestro cuerpo produce acetaldehído, una sustancia que literalmente "rompe" el ADN y bloquea las herramientas que tiene la célula para repararlo.

El peligro de las modas: El bulo del "callo solar"

El segundo gran pilar es la protección frente al sol. En nuestro país, el sol es parte de nuestra vida, pero la radiación ultravioleta (UV) es un mutágeno físico de primer orden.

Últimamente se ha puesto de moda una tendencia pseudocientífica extremadamente peligrosa: el "callo solar". Esta idea sostiene que si te expones al sol sin protección de forma progresiva, tu piel se "acostumbra" y se protege sola. Desde la biología, esto es una auténtica barbaridad. Lo que algunos llaman "callo" no es más que una piel dañada, inflamada y con una acumulación de mutaciones que el cuerpo intenta frenar desesperadamente mediante la melanina. Cada vez que te quemas, estás comprando una papeleta para un melanoma (cáncer de piel). La radiación UV impacta directamente en los enlaces químicos de tu ADN, creando errores de lectura que, con el tiempo, el cuerpo deja de poder corregir. El ponerse moreno, es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo para protegerse contra la radiación. La melanina es el pigmento oscuro que produce nuestra piel y ese color oscuro es el que evita que la radiación solar penetre en el núcleo celular y dañe el ADN. Cuando nos ponemos morenos significa que nuestro cuerpo ha detectado mutaciones en el ADN y comienza a producir melanina para evitar que haya más daño. Por otro lado, cuando nos quemamos y a los días empezamos a "despellejarnos" significa que el daño en las células ha sido tan importante, que nuestro propio cuerpo las ha eliminado para evitar tener cáncer.

Herencia vs. Errores de copia

Mucha gente se resigna diciendo: "Es que en mi familia hay mucho cáncer". Es importante aclarar que el cáncer estrictamente hereditario es la minoría (apenas un 5-10%). La gran mayoría son casos "esporádicos".

¿Qué significa esto? Que el cáncer aparece por una acumulación de errores de copia a lo largo de los años. Cada vez que una célula se divide, tiene que copiar todo su genoma (miles de millones de letras). Es normal que haya fallos con el tiempo (de hecho, por eso envejecemos), pero si además le añadimos factores externos como los tóxicos del tabaco, alcohol o radiación solar, estamos "distrayendo" a los sistemas de limpieza de la célula, facilitando que el error se convierta en tumor.

¿Y la dieta? ¿Existe alguna anti-cáncer?

Es una de las preguntas más repetidas en las consultas y, lamentablemente, una de las que más bulos genera. La respuesta científica es clara: no existe ningún "superalimento" ni dieta milagrosa que cure el cáncer, y quien prometa lo contrario está cayendo en la desinformación. Sin embargo, la nutrición sí es una pieza clave en la prevención.

Una dieta rica en fibra, frutas y verduras, y baja en carnes ultraprocesadas y carnes rojas (clasificadas como carcinógenos por la OMS), ayuda a mantener un microbioma saludable y reduce la inflamación sistémica. Esto es fundamental porque el cáncer prospera en entornos inflamatorios. Pero no nos engañemos: la dieta influye, pero su peso en la prevención es significativamente menor que el de evitar el tabaco o protegernos del sol. No sirve de nada comer brócoli cada día si nos exponemos al sol sin control o consumimos drogas como el alcohol o el tabaco. La dieta "anti-cáncer" no es más que una dieta equilibrada que evita que el cuerpo se convierta en un entorno favorable para que los errores genéticos prosperen.

El futuro: Medicina a la carta

A pesar de la importancia de la prevención, la ciencia no deja de avanzar para cuando esta falla. Estamos entrando en la era de las terapias personalizadas. Gracias a la bioinformática y a la secuenciación de nueva generación (NGS), hoy podemos leer el "carnet de identidad" del tumor de un paciente. Esto nos permite dejar de usar "bombas atómicas" que dañan todo el cuerpo y empezar a usar terapias dirigidas que solo atacan la mutación específica de ese paciente.

En resumen: No podemos elegir nuestros genes, pero sí podemos elegir no maltratarlos. Protegernos del sol (con crema, no con "callos" incluido en invierno), evitar los tóxicos y entender que la prevención es la terapia más barata y efectiva que existe, son las mejores herramientas que tenemos para ganar la batalla antes de que empiece.

Referencias:
[1] Stein, C. J., & Colditz, G. A. (2004). Modifiable risk factors in cancer prevention. CA: A Cancer Journal for Clinicians.
[2] IARC (International Agency for Research on Cancer). Alcohol and Cancer Risk.
[3] Bayo, J., et al. (2019). Epigenetic mechanisms of carcinogenesis. Frontiers in Bioscience.
[4] Diffey, B. L. (2011). Sunscreen as a preventative measure in melanoma. British Journal of Dermatology.
[5] Vogelstein, B., & Kinzler, K. W. (2015). Cancer genome landscapes. Science.