Situada en el extremo sur de España, fronteriza con Gibraltar, La Línea de la Concepción no deja de ser la gran olvidada y marginada. Debido a su especial situación económica por su vecindad con el territorio británico (aunque muchos dirán “Gibraltar español”), siempre ha dependido de este e incluso sobreviviendo gracias a él.
La Línea de la Concepción fue uno de los primeros territorios conquistados por los militares franquistas en la sublevación, y a pesar del gran apoyo de sus generales a la República no tuvieron oportunidad frente a las tropas sublevadas y sufrieron una durísima represión. Todos aquellos capturados por apoyar a la República o sospechosos de ello fueron encarcelados, fusilados y obligados a trabajar en batallones disciplinarios.
Y, por si la represión fuese poco, el hambre y la extrema pobreza se ceñían sobre el territorio, con una población que sobrevivía a duras penas gracias a las cartillas de racionamiento. Por suerte para los linenses, aún contaban con Gibraltar, gracias a él muchos pudieron mantenerse económicamente o escapar a la represión. Pero todo cambió cuando en 1969 se cerró totalmente la verja, separando a dos territorios vecinos, dos territorios que a pesar de sus diferencias estrecharon lazos y coexistieron, mejor dicho eligieron hacerlo amistosamente.
La Línea de la Concepción quedó sumida en la pobreza y en el olvido, las voces de sus gentes fueron calladas, sus derechos pasados por alto, su existencia olvidada.
Y es aquí donde aparece nuestra leyenda negra; desempleo, dependencia económica de Gibraltar con una verja recién cerrada y una zona geográficamente prodigiosa, factores que condujeron al surgimiento de la economía sumergida y al auge del narcotráfico.
Es un hecho, en La Línea de la Concepción hay, pero sobre todo hubo, narcotráfico, pero no es el único territorio de toda España en el que se da este fenómeno, se da en muchísimos lugares, pero aun así en el discurso nacional es “La Línea de la Concepción territorio narco” como si la ciudad no fuese otra cosa, como si esa fuese nuestra única realidad.
La realidad es que sí, que el narcotráfico tuvo un gran desarrollo e importancia entre los años 90 y los 2000, y que a día de hoy sigue siendo una realidad, pero es una realidad la cual las autoridades están comprometidas a cambiar, una realidad que ha cambiado y lo sigue y seguirá haciendo.
A pesar de ello, somos más que un documental de Netflix o un montón de narcolanchas, somos un pueblo olvidado, acallado y marginado que se hace oír y que lo está logrando, que está logrando quitarse esa leyenda negra, logrando que a nadie le de vergüenza reconocer sus orígenes, logrando que no vuelvan a olvidarse de nosotros.
Actualmente estamos en el punto de mira político y precisamente no por algo malo, sino todo lo contrario, el nuevo acuerdo con Gibraltar y nuestro desarrollo han logrado captar la atención de los políticos, y veremos esa atención traducida en hechos en los próximos años.
Linenses, no olvidéis vuestra procedencia, sentíos orgullosos de haber nacido en una ciudad que nunca se ha rendido, una ciudad que lucha cada día por ser mejor y hacerse oír, que nadie nos siga tachando de territorio narco, que nadie vuelva a hablar mal de nosotros, sólo los que allí vivimos sabemos la tranquilidad, la paz, la seguridad y la buena gente que nos rodea, y que la mala fama es sólo la leyenda negra que nos han colgado.
Y si tú que lees esto eres de fuera, dale una oportunidad a nuestra maravillosa ciudad, porque quien la pisa, regresa, quien escucha sus olas del mar encuentra en ellas la calma y quien respira su pura brisa marina alivia su alma.