Una sociedad de ignorantes, como diría Pericles

Artículo de opinión de Atenea García García, estudiante del doble grado en Derecho y Ciencias Políticas y de la Administración en Granada, residente La Línea de la Concepción

24 de Mayo de 2026
Una sociedad de ignorantes, como diría Pericles
Una sociedad de ignorantes, como diría Pericles
Una sociedad de ignorantes, como diría Pericles
Una sociedad de ignorantes, como diría Pericles

“ Los individuos pueden ellos mismos ocuparse simultáneamente de sus asuntos privados y de los públicos; no por el hecho de que cada uno esté entregado a lo suyo, su conocimiento de las materias políticas es insuficiente. Somos los únicos que tenemos más por inútil que por tranquila a la persona que no participa en las tareas de la comunidad.”

El Discurso fúnebre de Pericles, Tucídides

La democracia tiene su origen en la Antigua Grecia, más concretamente en Atenas, como forma de gobierno opuesta a las monocracias y aristocracias de la época (muy características en esos tiempos). Como su propia etimología indica, la democracia es el gobierno del pueblo, el gobierno de la gente, el gobierno de todos (esto, con matices y cierta evolución a lo largo de los años, pero la idea está ahí).

En aquella época todos se interesaban por la política (al menos todos los que podían votar), por las decisiones que se iban a llevar a cabo, por los problemas... Hoy en día con suerte se mira el telediario o alguna noticia en una red social, pero no hay un compromiso real con la política. Indudablemente, los tiempos han cambiado, las sociedades han crecido y la política es más compleja, lo que imposibilita la participación directa de todos los ciudadanos en todas las decisiones, es por eso que nació la democracia indirecta, pero que sea indirecta no significa que no vaya con nosotros.

Ese es el gran fallo de las democracias actuales, la abstención, la ausencia de interés por la situación de nuestro país. Tantos años luchando por poder participar en la vida política para acabar negando nuestro derecho al voto ¿qué dirían nuestros ancestros? ¿nuestros antepasados quienes lucharon por una forma de gobierno digna e igualitaria?

En las últimas elecciones generales la participación aumentó en un 4,2% respecto a las últimas elecciones, y ha pasado lo mismo en las elecciones autonómicas, en Andalucía la participación ha alcanzado el 64,8%, mucho mayor que el 56,1% de las últimas elecciones, lo que se traduce en más de 4 millones de votos, una gran cifra, pero baja teniendo en cuenta los 6,5 millones de personas que se encuentran en el censo andaluz, es decir, que más de 2 millones de personas deciden no votar, que no es lo mismo que voto nulo o voto en blanco.

Ocurre así en todas las elecciones, cierto que a nivel general se da en menor medida, pero sigue habiendo un buen porcentaje de abstención. Y ahora os pregunto yo ¿es eso normal?

Y la respuesta es que sí, normal es porque nosotros hemos decidido normalizarlo, porque hemos decidido que no interesarse por la política sea común, que abrir un periódico sea algo puntual o ni eso, y que la política es “cosa de otros”, pero, dejadme deciros, ahí está nuestro gran fallo.Nosotros, el pueblo, tenemos soberanía, soberanía compartida, aunque cedamos ese poder a otras personas, seguimos siendo los que decidimos, los que deberíamos tener la última palabra. Somos una generación a la que ya nos lo han dejado todo masticado, nos lo han dado todo hecho; la democracia con sufragio universal, el estado de bienestar, la igualdad...

Nuestros predecesores consiguieron todo eso con sudor, lágrimas y sus propias vidas, todo para que nosotros decidamos que “la política no va conmigo” y sigamos con nuestras vidas.

La política nos atañe a todos, todo a nuestro alrededor es una decisión política; si la carretera en la que conduces tiene más o menos baches; que la caña de chocolate que te vayas a comprar en el kiosco cueste 1€ o 1,5€... Y así podría poner millones de ejemplos, porque absolutamente todo es política, sólo que no somos conscientes de ello, y deberíamos.

Ya lo dijo Pericles en su célebre Discurso Fúnebre, aquel que no se interesa por la política, por las decisiones sobre su polis, es un ignorante, y es ignorante porque teniendo el poder de influir y decidir, prefiere no involucrarse en los asuntos junto a todos en el ágora.

En eso se ha convertido nuestra sociedad, en desafección política y pasividad, miles y millones de personas que deciden votar porque no saben de política o pasan, miles de personas que votan al primero que ven porque no quieren informarse, miles de personas que votan a un candidato o candidata porque es a quien votan sus amigos o conocidos...

Realmente, ¿Cuántos de nosotros nos paramos detenidamente a leer un programa electoral o al menos un resumen de estos? Es cierto que muchos de nosotros lo hacemos, pero no todos, aunque aquí entra otro factor en juego y es que los programas electorales no son “accesibles” para toda la población, documentos de 200, 300 o incluso 400 páginas con vocabulario más que técnico en muchos casos, que hacen que las personas no se animen a leerlos.

Pensad en la suerte que hemos tenido en nacer en una época como esta, una época de democracia y libertad, e interesaos por lo que ocurre a vuestro alrededor, interesaos por lo que condiciona vuestras vidas.