Artículos de opinión de Gonzalo Suárez, biólogo molecular.

Superbacterias: El desafío biológico que definirá la próxima gran crisis sanitaria

Biólogo Molecular y Máster en Biotecnología Sanitaria
01 de Febrero de 2026
Superbacterias: El desafío biológico que definirá la próxima gran crisis sanitaria
Superbacterias: El desafío biológico que definirá la próxima gran crisis sanitaria

Mientras el mundo aún se recupera de las crisis virales recientes, una amenaza mucho más antigua y persistente está ganando terreno en silencio: la resistencia a los antibióticos. Es una realidad que ya causa más de 1,2 millones de muertes directas al año en todo el mundo. Hoy quiero explicarte por qué estamos ante el mayor reto de la medicina del siglo XXI y cómo nuestra propia conducta está "entrenando" a las bacterias para ser invencibles.

La evolución favorece a las bacterias

Para entender el problema, debemos mirar al microscopio. Las bacterias son maestras de la supervivencia por tres razones fundamentales:

  1. Velocidad de división: Una bacteria como E. coli puede dividirse cada 20 minutos. En pocas horas, una sola célula puede generar millones de descendientes.

  2. Mutaciones por azar: Asociamos las mutaciones con cáncer o enfermedades, sin embargo, son la base de la evolución. Pequeños cambios en el ADN no son siempre malignos, en ocasiones esas mutaciones pueden proporcionar ventajas que en el caso de las bacterias se traducen a resistencia frente antibióticos. Con su tasa de replicación de apenas minutos, es inevitable que ocurran "errores" en su ADN y las haga resistentes.

  3. Transferencia Horizontal de Genes: A diferencia de nosotros, las bacterias no necesitan tener "hijos" para pasar sus genes. Pueden intercambiar fragmentos de ADN (plásmidos) con otras bacterias cercanas, incluso de especies diferentes. Es como si una bacteria le pasara a otra el "manual de instrucciones" para sobrevivir a la penicilina. Esto puede provocar que si por ejemplo tenemos una infección de garganta y esas bacterias son resistentes, podremos contagiar esa resistencia hacia nuestras personas cercanas y acentuar aún más la infección.

El factor humano: 

La resistencia es un proceso natural, pero la actividad humana la ha catapultado. Cada vez que tomamos un antibiótico para una infección y al par de días nos encontramos mejor y dejamos de tomar el antibiótico, existen pequeñas colonias de bacterias residuales que habrán entrado en contacto con el antibiótico y no habrán muerto. Esto provoca que tengan la posibilidad de hacerse resistentes. Para evitar esto, hay que cumplir con las indicaciones de nuestro médico y prolongar el tratamiento según nos lo indique, aunque nos encontremos mejor al tercer día del tratamiento.

Si no se hace esto, mataríamos a las bacterias más débiles pero permitimos que las más resistentes sobrevivan y se multipliquen. No estamos "curándonos a medias", estamos realizando una selección artificial de las bacterias más peligrosas. Además, estas superbacterias no se quedan en el paciente; se transmiten por el contacto físico, superficies contaminadas o a través de la cadena alimentaria, convirtiéndose en un problema comunitario.

Recuerda que los antibióticos matan bacterias, pero no matan a los virus. A día de hoy, a excepción de los antirretrovirales, no existe ningún medicamento que elimine virus como el resfriado, la gripe o el coronavirus. Cuando tenemos una infección vírica tomamos medicamentos para aliviar los síntomas pero nuestro cuerpo se encarga de eliminar al propio virus. Si tomamos antibióticos que son medicamentos especializados en matar bacterias para una infección vírica, tan sólo vamos a acelerar la resistencia de las bacterias a los antibióticos.

Un futuro sin red de seguridad

Si no frenamos esta tendencia, procedimientos que hoy consideramos rutinarios (como una cesárea, una operación de cadera o un tratamiento de quimioterapia) se volverán extremadamente arriesgados. Sin antibióticos eficaces, la medicina retrocedería un siglo, a una era donde una infección tras un rasguño podría ser fatal.

A día de hoy, la biotecnología trabaja contrarreloj en el desarrollo de nuevos fármacos y terapias con fagos (virus que matan bacterias), pero la evolución bacteriana es más rápida que nuestra capacidad de síntesis química. La solución no es sólo científica, es social: usar los antibióticos sólo bajo prescripción médica y completar siempre los ciclos establecidos es, literalmente, una cuestión de supervivencia global.

Referencias:

  1. Murray, C. J., et al. (2022). Global burden of bacterial antimicrobial resistance in 2019: a systematic analysis

  2. Blair, J. M., et al. (2015). Molecular mechanisms of antibiotic resistance. Nature Reviews Microbiology. 

  3. Lerminiaux, N. A., & Cameron, A. D. (2019). Horizontal gene transfer and the evolution of antibiotic resistance. Canadian Journal of Microbiology. 

  4. World Health Organization (WHO). (2023). Antimicrobial resistance: Fact sheet

  5. O'Neill, J. (2016). Tackling Drug-Resistant Infections Globally. Review on