La prisión de Botafuegos afronta una situación de creciente preocupación por la masificación de sus instalaciones, una circunstancia que, según el sindicato ACAIP, está poniendo al límite la convivencia, la seguridad y la capacidad de los funcionarios para desarrollar con garantías su labor.
El centro penitenciario fue diseñado por la propia Secretaría General de Instituciones Penitenciarias para albergar, en el peor de los escenarios, a un máximo de 1.000 internos. Sin embargo, la realidad se encuentra muy por encima de esa cifra. A finales de agosto, Botafuegos alcanzaba los 1.294 presos, según los datos facilitados por ACAIP.
A esta elevada ocupación se suma otro dato especialmente preocupante: desde principios de año se han registrado cerca de 1.300 incidentes regimentales, algunos de ellos de especial gravedad.
“Un preso, una celda”
Desde ACAIP recuerdan que el principio celular penitenciario establece que cada interno debe disponer de una celda individual. Esta medida no responde únicamente a una cuestión de comodidad, sino que persigue proteger la intimidad del recluso, garantizar un espacio privado y mejorar la seguridad, reduciendo además los posibles conflictos durante las horas de descanso.
La organización sindical advierte de que la masificación dificulta el funcionamiento normal de un centro penitenciario y genera una presión añadida en unos módulos ya de por sí tensionados.
Entre sus consecuencias, ACAIP señala la dificultad para mantener una convivencia ordenada y pacífica, mayores problemas para garantizar la seguridad entre internos y una mayor complejidad a la hora de realizar una adecuada separación interior de los presos.
A ello se suma el incremento de las comunicaciones y, con ello, la dificultad para controlar a los visitantes, así como un posible aumento de situaciones como amenazas, insultos, agresiones, coacciones y extorsiones.
El sindicato considera, además, que esta situación termina afectando a uno de los objetivos fundamentales de la institución penitenciaria: las labores de reeducación y reinserción social, que se vuelven más difíciles de desarrollar en un centro sobreocupado.
El impacto de los traslados desde Ceuta
A la situación estructural de Botafuegos se añade ahora la llegada de internos procedentes de Ceuta, después de que la entrada masiva de inmigrantes en la ciudad autónoma haya provocado también un incremento de la presión sobre su sistema penitenciario.
Ante esta situación, el Ministerio del Interior ha ordenado el traslado de presos de Ceuta a otros centros penitenciarios. Según denuncia ACAIP, parte de estos movimientos tienen impacto en Botafuegos, al que el sindicato se refiere como “el calabozo de Ceuta”, debido a la presión que ya soporta.
La llegada de nuevos internos preocupa especialmente a la plantilla, que, según la organización sindical, se encuentra mermada y con dificultades para afrontar una carga de trabajo cada vez mayor.
ACAIP cuestiona la gestión de las plazas penitenciarias
El sindicato de prisiones critica la política seguida por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y cuestiona que, mientras algunos centros disponen todavía de módulos sin utilizar, otros se encuentran claramente por encima de su capacidad.
ACAIP pone como ejemplo la prisión de Ceuta, donde, según sus datos, permanecen abiertos únicamente 2 de los 8 módulos existentes. También cita el centro penitenciario de Archidona, que, después de varios años, mantiene abiertos 4 de sus 14 módulos.
“¿Cómo es posible tener cárceles semivacías y, en cambio, muchos otros establecimientos masificados?”, plantea el sindicato.
“La situación será fuente de más conflictos”
Desde ACAIP Algeciras alertan de que la combinación de factores puede agravar todavía más la situación durante los próximos meses.
La organización sindical considera que la masificación crónica, las 1.294 personas internas a finales de agosto, los numerosos incidentes regimentales, la falta de personal y el traslado de presos procedentes de Ceuta forman un escenario especialmente delicado.
ACAIP advierte de que todos estos elementos, unidos, “serán fuente de más conflictos” en una prisión que, según denuncia el sindicato, lleva tiempo funcionando por encima de su capacidad.
