La presencia de la conocida como carabela portuguesa (Physalia physalis) ha vuelto a dejarse ver en el litoral del Campo de Gibraltar. En esta ocasión, ha sido en la Cala Milla, en La Alcaidesa, donde varios ejemplares han aparecido en la orilla, sorprendiendo a quienes paseaban por la zona.
Aunque a simple vista pueda parecer una medusa más, lo cierto es que se trata de una especie especialmente peligrosa. Su característico flotador azul violáceo, visible incluso cuando queda varada en la arena, es solo una parte de un organismo cuyos tentáculos pueden alcanzar varios metros y provocar dolorosas picaduras.
Este tipo de apariciones no es inusual en enclaves cercanos al Estrecho, donde los cambios de viento y las corrientes marinas favorecen su llegada hasta la costa. De hecho, pueden aparecer de forma repentina y, en muchos casos, sin que exista un aviso previo.
Expertos insisten en un llamamiento a la precaución, ya que incluso fuera del agua mantienen su capacidad urticante. Por ello, se recomienda no tocarlas bajo ningún concepto y extremar la atención, especialmente en zonas donde puedan quedar restos de tentáculos.
Entre la arena y el vaivén del agua, su característico azul no ha pasado desapercibido, dejando una estampa tan llamativa como inquietante para quienes se encontraban en la playa.
