El Ayuntamiento de San Roque ha iniciado los trabajos de prevención de la oruga procesionaria del pino mediante tratamientos de endoterapia en cerca de 300 árboles repartidos por colegios, parques y zonas verdes del municipio. La actuación, coordinada por la Delegación de Salud, busca frenar la proliferación de esta plaga antes de que las orugas puedan convertirse en un riesgo para la población.
La intervención, supervisada por la concejal de Salud, Rocío Fernández, ha sido encargada a la empresa Coplaga, adjudicataria del servicio de control de plagas en San Roque. Los trabajos se están desarrollando en las distintas zonas urbanas, con prioridad para los árboles situados en centros educativos y espacios de gran afluencia.
El tratamiento consiste en la inyección de una sustancia directamente en el tronco de cada pino, un procedimiento que, según la información municipal, no daña al árbol y permite actuar contra la procesionaria antes de que aparezcan los característicos bolsones en las ramas.
Fernández ha explicado que esta intervención se realiza cada año durante el mes de octubre para anticiparse a la presencia de la plaga y reducir las molestias que ocasiona. La aparición de las orugas suele producirse entre enero y marzo, dependiendo de las condiciones meteorológicas.
La campaña preventiva podrá complementarse durante los primeros meses del próximo año con fumigaciones en las zonas donde se detecten larvas y la retirada de los bolsones que puedan aparecer. Según la experiencia de campañas anteriores citada por el Ayuntamiento, estas actuaciones pueden contribuir a alcanzar una reducción de hasta el 90% de los casos.
La procesionaria representa un riesgo especialmente importante para niños y mascotas, ya que sus pelos urticantes pueden provocar reacciones en la piel y otras molestias. Además, estos filamentos pueden desprenderse y dispersarse por el viento, por lo que el contacto no siempre requiere tocar directamente a la oruga.

