Verdemar Ecologistas en Acción ha reclamado que cualquier proyecto que Altanea pretenda desarrollar en los terrenos adquiridos en Guadarranque respete estrictamente la protección del patrimonio arqueológico y ambiental de la zona. La organización recuerda que este suelo se encuentra en el entorno del Cerro del Prado, uno de los enclaves fenicio-púnicos más relevantes del Mediterráneo occidental.
La advertencia llega después de conocerse algunos de los posibles usos planteados para estos terrenos, entre ellos la instalación de centros de datos, un parque destinado a pequeñas y medianas empresas industriales y un centro de Formación Profesional.
Para Verdemar, el debate no debe limitarse únicamente al tipo de actividad empresarial que se quiera implantar, sino que debe tener especialmente en cuenta la sensibilidad del lugar elegido para su desarrollo.
Según la información conocida, Altanea ha adquirido cerca de 60 hectáreas de suelo industrial pertenecientes a Endesa en el sector 06-PEI del polígono de Guadarranque, dentro del término municipal de San Roque.
La organización ecologista subraya que este ámbito afecta al entorno del Cerro del Prado, identificado por la comunidad científica con la antigua Herakleia o Carteia la Vieja, y recuerda que la zona ya fue sometida a una Evaluación Ambiental Estratégica de la Junta de Andalucía dentro del Plan Especial y de Seguridad, conocido como PEYSI.
Verdemar señala que la Ley 14/2007 de Patrimonio Histórico de Andalucía obliga a proteger los bienes integrantes del patrimonio histórico andaluz y a prevenir cualquier actuación que pueda provocar su deterioro, alteración o destrucción.
La normativa contempla también la realización de estudios, prospecciones y controles arqueológicos previos cuando existan indicios de restos patrimoniales, además de la adopción de medidas de conservación antes de autorizar movimientos de tierra o nuevos desarrollos urbanísticos.
El Cerro del Prado está considerado uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del sur de la Península Ibérica. En este lugar se asentó una antigua ciudad-factoría fenicio-púnica, conocida como Herakleia o Carteia la Vieja, que funcionó como puerto estratégico entre los siglos VIII y IV antes de Cristo.
Las investigaciones arqueológicas desarrolladas desde la década de 1970 permitieron documentar estructuras portuarias, restos urbanos y numerosos materiales de gran valor histórico y científico.
Sin embargo, Verdemar lamenta que el enclave haya sufrido durante las últimas décadas una intensa degradación como consecuencia de la expansión del polo industrial del Campo de Gibraltar. La construcción de infraestructuras energéticas e industriales provocó la desaparición de una parte significativa del asentamiento y alteró gravemente su entorno.
Además de su importancia arqueológica, la organización destaca el valor ecológico de espacios como la Vega del Prado, las marismas del Guadarranque y el corredor de la Madre Vieja.
Estas zonas desempeñan funciones fundamentales como espacios de inundación natural, corredores de conectividad ecológica y refugios para numerosas especies de flora y fauna.
Verdemar advierte de que cualquier nueva ocupación del suelo podría incrementar la fragmentación de los hábitats y comprometer todavía más un territorio que ya ha soportado una fuerte presión industrial durante décadas.
Por este motivo, la organización solicita a la Junta de Andalucía, al Ayuntamiento de San Roque y a la Consejería de Cultura que garanticen el estricto cumplimiento de la legislación y que preserven la integridad del yacimiento arqueológico y de su entorno antes de autorizar cualquier nuevo desarrollo.
Verdemar ha anunciado además que permanecerá vigilante durante la tramitación de los proyectos que puedan afectar al enclave y que ejercerá las acciones administrativas y legales necesarias para garantizar su conservación.
“El desarrollo económico del Campo de Gibraltar debe ser compatible con la protección del patrimonio histórico y del medio natural. El Cerro del Prado no puede seguir desapareciendo bajo nuevas infraestructuras industriales”, concluye la organización ecologista.