El Martes Santo en San Roque ha brillado con luz propia gracias a la salida de la Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia (conocido popularmente como el Cristo de la Caña) y Nuestra Señora de la Esperanza.
A las 21:00 horas, la Parroquia Santa María La Coronada abría sus puertas para dar comienzo a una estación de penitencia muy esperada, marcada desde sus primeros instantes por la emoción y la entrega de costaleros y costaleras.
La salida ha sido, sin duda, uno de los momentos más destacados de la noche. El paso del Cristo de la Caña ha protagonizado una maniobra especialmente complicada en el giro justo a la salida del templo, que, aunque ha requerido esfuerzo y precisión por parte de la cuadrilla, ha sido resuelta con solvencia, arrancando el aplauso del público presente. Por su parte, la salida de Nuestra Señora de la Esperanza ha dejado una estampa elegante y poderosa, con las costaleras demostrando fuerza y compás bajo el palio.
El acompañamiento musical ha sido de parte de la Agrupación Musical Cristo de la Buena Muerte de Paterna de la Rivera tras el paso del Cristo, y la Banda de Música de Jimena de la Frontera acompañando a la Virgen.
Entre los momentos más significativos, ha destacado la primera levantá del Cristo, dedicada a un costalero veterano con un mensaje cargado de cariño y reconocimiento: “a un costalero mayor, pero que aún sigue entre nosotros”, provocando un instante de especial recogimiento entre la cuadrilla y los asistentes.
El cortejo ha recorrido enclaves emblemáticos como Plaza de la Iglesia, San Felipe, Plaza de Andalucía, General Lacy y Almoraima, alcanzando la Carrera Oficial a las 22:45 horas antes de emprender el camino de regreso.
La recogida, prevista a las 00:30 horas en la Parroquia Santa María La Coronada, pondrá el broche final a un Martes Santo que ha vuelto a demostrar el sentimiento cofrade en San Roque.
