Los pasos difíciles de Buena Muerte y Mayor Dolor

La Hermandad de La Caridad convierte uno de los tramos más exigentes del Miércoles Santo algecireño en una escena de silencio, esfuerzo y sobrecogedora belleza

Periodista
02 de Abril de 2026
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No es fácil llevar a una Madre tras su hijo crucificado, ni caminar con la carga del Hombre cuya vida expira. Y menos aún, subir con ello de un suspiro Ventura Morón y descender por la escarpada Juan Morrison camino de La Caridad. Es ahí donde y cuando la hermandad se engrandece, los costaleros se hacen gigantes y se embellece la estampa. Son los pasos difíciles de Buena Muerte y Mayor Dolor

La Semana Santa de Algeciras está llena de momentos y de recovecos incomparables. En ese lugar donde termina sin frontera la Calle Sevilla y empieza Juan Morrison se agolpan las miradas. Los costaleros toman algo de aire antes de comenzar la bajada, ahí no hay más acompañamiento musical que el sonido de sus pies arrastrándose. El capataz del paso de misterio advierte: "Ya estamos en la cuesta, tranquilos". Los pasos son cortos, rítmicos como latidos, y el esfuerzo excelso. Las órdenes son directas, la madera parece crujir como la de un barco. Fervorosos y curiosos aguantan la respiración, algunos con la boca abierta, o cerradas por la mano. Bajo el paso, confianza. El pulso de la fe puede con todo. 

Mayor Dolor le sigue. El silencio dotaba al Cristo de mayor majestuosidad pero la música de la Maestro Infante y el vaivén del palio suman belleza al escollo. El paso casi ni cabe entre las paredes de la extraña cuesta, hay hasta cierto mimo en el sobresfuerzo de los costaleros de la Virgen. "Mira cómo está, mira", le dice asombrado el director de la banda de Los Barrios a un compañero. Abajo, un mar de miradas admira el descenso

Es sólo un pasaje del Miércoles Santo de Algeciras, pero qué pasaje. Todavía queda el intimismo de la recogida en La Caridad. Allí, reina el silencio. Desde su salida. No hay algarabía posible. El Señor está en la cruz. Con excelsa sobriedad salió la Buena Muerte aún bajo la luz del sol de las siete y media de la tarde y sobre un manto morado de flores. Luto en la Plaza Juan de Lima. De cerca le seguía el Mayor Dolor de una madre acompañada por San Juan Evangelista y por devotos, algunos incluso derramaron lágrimas de emoción

La Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen y Venerable Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, Nuestra Señora del Mayor Dolor y San Juan Evangelista tiene mucha historia a sus espaldas. Fue fundada en 1936 por las hermanas de la parroquia del Carmen, dos años después realizó su primera procesión el Santísimo Cristo de la Buena Muerte. Padre Cruceyra y los alumnos de la Escuela de Maestría, por la que se le conoció como la de los Estudiantes, la recuperaron en 1974 tras ocho años sin salir. Tampoco es fácil el camino de una hermandad que sigue en la briega. Los pasos difíciles de Buena Muerte y Mayor Dolor. Y bellos. El esfuerzo merece la pena.