El cielo se iluminó y una lluvia de pétalos cubrió a todos los presentes en los alrededores de la parroquia de San José para dar la bienvenida, un Miércoles Santo más, a María Santísima del Amor.
Eran las 18:00 horas de la tarde cuando miles de devotos, congregados en la barriada de Periáñez, aguardaban con emoción la salida de Jesús de la Oración en el Huerto y de su madre, en una jornada que volvió a reunir a fieles y vecinos en torno a una de las estampas más esperadas de la Semana Santa linense. La expectación se transformó en aplausos cuando, tras cruzar el dintel del templo, a la imagen de Jesús se le colocó su característico olivo, dando inicio oficialmente a su recorrido por las calles del municipio.
Tras Él, María Santísima del Amor avanzó dejando a su paso un delicado rastro de flores, que embellecían cada rincón y escalón de la parroquia, envolviendo el ambiente en una atmósfera de recogimiento y admiración.
La hermandad alcanzó la Carrera Oficial a las 20:00 horas, completando hasta el momento de esta crónica un recorrido marcado por la normalidad, sin incidentes y con el fervor intacto de un pueblo entregado a su tradición, esperando a su recogida y vuelta a su santuario a las 00:30 horas.