San Roque ha vivido este Viernes Santo uno de los momentos más esperados y sobrecogedores de su calendario cofrade con la celebración de la tradicional Procesión Magna del Santo Entierro, punto culminante de su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Nacional de Andalucía.
Desde las 16:00 horas, la Parroquia de Santa María la Coronada se convirtió en el epicentro de la devoción sanroqueña, con la salida escalonada de los pasos que, a lo largo de la semana, han recorrido las calles del municipio y que hoy han vuelto a procesionar juntos en un cortejo único que recrea la Pasión de Cristo.
La jornada contó con una gran afluencia de público, vecinos y visitantes que no quisieron perderse esta cita tan especial, así como con la presencia institucional del alcalde, Juan Carlos Ruiz Boix, y la visita de la vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero.
Desde la Oración en el Huerto, con Nuestro Padre Jesús acompañado de María Santísima del Mayor Dolor, pasando por el Cautivo y Rescatado junto a Nuestra Señora de la Merced, el Cristo de la Humildad y Paciencia con la Virgen de la Esperanza, y el fervoroso Nuestro Padre Jesús Nazareno junto a María Santísima de los Dolores, una de las devociones más arraigadas en la ciudad.
El recorrido ha continuado con el sobrecogedor Cristo de la Buena Muerte y María Santísima de la Amargura, el Cristo de la Vera Cruz en el Calvario, la Virgen de las Angustias y, finalmente, el Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo junto a Nuestra Señora de la Soledad, poniendo así el broche final a un relato completo de la Pasión en la calle. En total, catorce pasos han conformado un cortejo de enorme valor histórico, artístico y devocional.
La Procesión Magna ha recorrido algunos de los puntos más emblemáticos del casco histórico, partiendo desde la Parroquia de Santa María la Coronada para continuar por Plaza de la Iglesia, San Felipe, Plaza de Andalucía, Terrero Monesterio, General Lacy, Colón, San José, San Nicolás y Rubín de Celis, antes de regresar nuevamente a la Plaza de la Iglesia y culminar su itinerario en el templo.