"Hay que tomar medidas para evitar estos desastres"

Juande Pérez, CEO de Pérez Zara Agrícola, advierte de que hacen falta regulación, infraestructuras y prevención para para proteger el municipio y el campo de las "descontroladas" crecidas del río

Francis Mena
Periodista
10 de Febrero de 2026
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Juande Pérez, CEO de Pérez Zara: "Hay que tomar medidas para evitar estos desastres".
Juande Pérez, CEO de Pérez Zara: "Hay que tomar medidas para evitar estos desastres".

Dirección a San Martín del Tesorillo por la carretera A-2101 se muestra un paisaje de total desorden. A la altura de la nave de Pérez Zara Agrícola, una de las empresas de aguacates de la zona, parece como si unas manos gigantes hubiesen desbaratado todo. Son las manos de Leonardo, borrasca que han azotado con más fuerzas de la prevista a la zona. Nada está en su sitio. Cientos de cajas y palés se amontonan entre la entrada y la carretera, las aguas del río Hozgarganta que las arrastró todavía se resisten a dejar del todo el terreno ganado, inunda aún la zona de carga de camiones y, allí donde ya no está, deja sus huellas de barro. Hombres y mujeres tratan de poner orden al caos. "Tardaremos semanas, pero volveremos", comenta Juande Pérez, CEO de la empresa, cuyo rostro refleja la dimensión del desastre. 

Relata que su empresa ha sufrido tres borrascas en apenas un mes, sin tiempo a recuperarse de una cuando ha llegado otra y la última, que ha provocado el desbordamiento de ríos como no se recuerda en la zona, ha llevado el agua a superar el metro y medio de altura en el interior de las instalaciones, dejando pérdidas materiales que por ahora es incapaz de calcular. “El problema no es solo recuperarse ahora, es que esto puede a volver a pasar si no se hace nada”, advierte.

Cajas amontonadas tras ser arrastradas por la riada.
Cajas amontonadas tras ser arrastradas por la riada.

El empresario insiste en que estas riadas no son un hecho puntual, sino que teme que sea fenómeno cíclico y que se repita. “Estamos ante uno de los ríos más fuertes de Andalucía que no tiene regulación. Eso, hoy en día, es una locura”, subraya Pérez, que señala que recientemente había adquirido un edificio anexo a su actual sede. Entre las medidas que reclama, destaca la necesidad de acometer infraestructuras hidráulicas como la presa de Guadalmedina, así como la limpieza y adecuación de los cauces para aumentar su capacidad y evitar desbordamientos continuos. Incluso, plantea la posibilidad de que el embalse, proyectado desde hace años con escasos avances, pueda acometerse con inversión privada y pública. 

Pérez también lamenta que las ayudas institucionales suelen llegar tarde y defiende que la verdadera recuperación se produce gracias a la solidaridad entre vecinos y trabajadores. Sin embargo, insiste en que esa respuesta social no puede sustituir a una planificación y prevención adecuadas. “La ayuda se necesita justo después del desastre, pero lo más importante es evitar que vuelva a ocurrir”, recalca.

Un trabajador señala, en un cuadro eléctrico, hasta dónde llegó el agua.
Un trabajador señala, en un cuadro eléctrico, hasta dónde llegó el agua.

Dentro de las instalaciones de Pérez Zara, donde se empaqueta, etiqueta, almacena y se carga el fruto, los daños de la crecida del río también pueden olerse. Es el hedor de toneladas de aguacates y naranjas que se echan a perder, algunos de estos frutos en las cámaras frigoríficas, apagadas porque el agua llegó hasta el contador de luz, y otros en grandes cajas cubiertas de barro. Además, la maquinaria y sensores de este "laboratorio agrícola" también han sufrido daños. 

Muchas fincas siguen siendo inaccesibles por riesgo de desprendimientos y el balance de daños continúa sin poder cerrarse. Hasta el momento, Juande Pérez no se atreve a dar una cifra del valor de las pérdidas pero en los alrededores del pueblo, muchas plantaciones de aguacates parecen estar todavía en mitad de un mar, días después de las peores jornadas de borrasca. 

Cincuenta agricultores afectados en Castellar

Campos de aguacates anegados, en Castellar de la Frontera.
Campos de aguacates anegados, en Castellar de la Frontera.

Castellar de la Frontera son más de 50 agricultores y 700 hectáreas afectadas tras el paso de las borrascas según los datos de COAG, sindicato mayoritario en el sector agrícola local. Como en Tesorillo o en Jimena, hay árboles arrancados, accesos a las parcelas destruidos y fruta perdida, entre los daños que se evalúan desde el viernes pasado. Las pérdidas económicas están aún pendientes de una valoración técnica definitiva.

Según los datos aportados por el sindicato COAG, se está recopilando información y fotografías georreferenciadas para su elevación a la Junta de Andalucía tras los episodios de lluvias intensas e inundaciones que han afectado al Campo de Gibraltar. 

Las fuertes precipitaciones han provocado importantes daños en explotaciones agrarias, afectando a cultivos, infraestructuras y accesos a fincas, con incidencias como la caída de árboles frutales, pérdida de fruta en recolección, encharcamiento prolongado de parcelas y arrastre de tierras fértiles. También se han registrado daños en caminos rurales, sistemas de riego y cerramientos, dificultando durante días el acceso a las explotaciones.

El Ayuntamiento de Castellar de la Frontera mantiene el contacto con agricultores y organizaciones agrarias para trasladar la situación a las administraciones competentes y reclamar las medidas de apoyo necesarias. 

519 millones: pérdidas del campo en la provincia

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Naranjas y aguacates pudiéndose tras la borrasca. 

Por ahora, la asociación Asaja en Cádiz es la única que se ha atrevido a dar cifras tras una primera valoración de los daños causados por las sucesivas borrascas en el campo gaditano, teniendo en cuenta que las lluvias aún no han finalizado, los campos siguen inundados y no se puede entrar en los mismos, y por tanto, podrían ser mayores los daños finales. No obstante, hasta la fecha ha valorado las pérdd en 519 millones de euros.

En una nota, ha explicado que la producción agrícola perdida, es decir, la que estaba en el árbol o cultivo y que no se va a poder comercializar, asciende a 180 millones de euros. Además, ha indicado que por otro lado existen cultivos leñosos (cítricos, aguacates, olivos) que habrá que reponer, ya que han muerto por asfixia radicular o literalmente han sido arrancados por la fuerza de la corriente del agua o por los vientos huracanados sufridos.

En este sentido, ha añadido que estos daños conllevan unos costes de reposición de cultivos leñosos cifrados en 115 millones de euros para una superficie a replantar de más de 7.000 hectáreas en toda la provincia. Asimismo, el lucro cesante, entendido como la pérdida de ingresos futuros que sufre el agricultor desde el momento en que se pierde la plantación hasta que la nueva plantación alcanza de nuevo la plena producción, se ha estimado en 224 millones de euros.

En cuanto a los cultivos afectados, según Asaja, la campiña ha sufrido daños en cultivos de cereales de invierno, en invernaderos, así como hortícolas (zanahoria y patatas, principalmente) y daños en cultivos de cítricos y aguacates, totalmente inundados, en la ribera del Guadalete, además de en plantaciones de olivar superintensivo, cuya aceituna estaba ya cosechada pero cuyos árboles habrá que reponer.

En lo que respecta al Campo de Gibraltar, han resultado dañados principalmente, cítricos y aguacates, que han quedado totalmente inundados durante muchos días y siguen inundados por el desbordamiento del Guadiaro y Hozgarganta, mientras que en La Janda, además de los cereales de invierno, han resultado dañados cultivos hortícolas tanto en invernadero como al aire libre, así como olivar superintensivo y aguacate.

Esta estimación realizada por los técnicos de Asaja Cádiz no incluye daños en infraestructuras y se ha realizado teniendo en cuenta la superficie inundada, cultivos existentes a la fecha en el campo gaditano, tiempo de permanencia de los mismos debajo de agua y la sensibilidad a la asfixia radicular, que se produce cuando el suelo permanece saturado de agua durante demasiado tiempo, como es el caso.