La industria del Campo de Gibraltar atraviesa un momento clave marcado por la incertidumbre en algunos aspectos claves que está condicionando las inversiones y el futuro del principal motor económico de la comarca. Hace unas semanas, trabajadores de la Central Térmica de Los Barrios se concentrabajan ante lo incierto del futuro laboral una vez que se produzca el cierre definitivo y la falta de alternativas. Una de ellas venía por la apuesta de la empresa EDP que parece haber pausado su inversión en la zona, tal y como reconocía el propio consejero de Industria, Jorge Paradela, que pedía a la compañía retrasar pero no cancelar el proyecto.
En este contexto, Antonio Moreno, presidente de honor de la Asociación de Grandes Industrias (AGI), ha pasado por el plató de 8Directo para analizar esta situación bajo su conocimiento en la materia y décadas de experiencia. El sector industrial ha asumido desde el primer momento su responsabilidad en la transición energética, pero indica que la falta de definiciones claras, el elevado coste de la energía y el retraso de infraestructuras estratégicas sigue generando dudas. “Mientras la situación no esté clara y definida, las empresas no invierten”, advierte Moreno, que señala la inseguridad regulatoria como uno de los principales frenos al desarrollo de nuevos proyectos.
Uno de los mayores problemas para la industria continúa siendo el coste de la energía. Moreno lo define como “una lacra” para la competitividad: “No son costes competitivos, no son estables y no son predecibles”, explica, subrayando que esta volatilidad dificulta la planificación a medio y largo plazo y pone en riesgo la rentabilidad empresarial.
Del entusiasmo inicial a la realidad
En el desarrollo de la transición energética, el presidente de honor de la AGI reconoce que se generaron expectativas excesivas. “Fuimos excesivamente optimistas y nos subimos al carro de una ilusión que luego la realidad nos ha ido poniendo en nuestro sitio”, comenta. Aun así, rechaza una visión derrotista y defiende que el potencial sigue existiendo. “Yo soy optimista en general, creo que todo es recuperable”, afirma, aunque advierte de que ese optimismo debe ir acompañado de compromiso. “Todos tenemos que tener el conocimiento y la convicción de que hay que hacerlo”, subraya, en referencia a la necesidad de avanzar de forma coordinada entre administraciones, industria y sociedad.
Antonio Moreno recuerda que la transición energética suponía una oportunidad histórica para Andalucía y para el Campo de Gibraltar, pero denuncia que no se ha acompañado del desarrollo de las infraestructuras necesarias. La comarca cuenta con una elevada producción de energías renovables que no puede aprovecharse plenamente. “Cada mes se pierde entre un 10 y un 20% de energía renovable que no usamos”, lamenta, debido a los problemas de conexión a la red y a una infraestructura eléctrica obsoleta. “Tenemos una red del principio del siglo XX y estamos bien entrados en el XXI”, añade.
A ello se suma la falta de alternativas claras para los grandes procesos industriales que no pueden electrificarse y las dificultades actuales del hidrógeno verde, tanto por su precio como por su almacenamiento y transporte, factores que están ralentizando proyectos clave.
Infraestructuras pendientes y competitividad en riesgo
La ausencia de infraestructuras estratégicas sigue siendo, a su juicio, uno de los grandes lastres del Campo de Gibraltar. Moreno lamenta que, tras años de reivindicaciones, todavía no exista certeza sobre proyectos como el hidroducto de hidrógeno. “Hoy todavía no sabemos si va a llegar o no, y eso no da seguridad ni optimismo”, sostiene.
Este déficit se extiende al ferrocarril, las carreteras y los accesos al área industrial, una situación difícil de entender en una comarca que alberga el segundo polo industrial de España. “Aquí todo hay que pelearlo”, resume, alertando de que la falta de infraestructuras resta competitividad frente a otros territorios que operan con menos restricciones.
El peso real de la industria en la comarca
Pese a las dificultades, Moreno pone en valor el impacto socioeconómico de la industria en la provincia de Cádiz. Las empresas integradas en la AGI generan casi el 8% del empleo provincial y más de 35.000 puestos de trabajo, entre empleo directo, indirecto e inducido, además de representar hasta el 20% del valor añadido bruto de la provincia.
Unos datos que refuerzan la necesidad de actuar con realismo y visión a largo plazo. Moreno advierte del riesgo de una “deslocalización silenciosa” si no se crean las condiciones adecuadas y concluye con un mensaje claro: “Este es un camino largo y nadie puede ir solo”. Administraciones, industria y sociedad, insiste, deben avanzar juntas y al mismo ritmo para que la transición energética no suponga una pérdida de oportunidades para el Campo de Gibraltar.
