Tras siglos de conflictos a muy distintos niveles y de recelos, España y Gibraltar establecen una nueva relación guionizada por 336 artículos del histórico tratado entre la Unión Europea y Reino Unido para regular la situación de la colonia británica con la UE tras el Brexit. Gran parte de lo que desvela la publicación del texto ya se ha ido anunciando en las múltiples reuniones que, por ejemplo, ha mantenido el Ministerio de Asuntos Exteriores con los alcaldes y representantes del Campo de Gibraltar. El tratado recoge, como estaba previsto, la demolición de la Verja, que será inminente; controles de policías españoles en aeropuerto y puerto, el uso conjunto del aeropuerto, la creación de una unión aduanera, también de un impuesto gibraltareño a los productos, trato igualitario de los trabajadores transfronterizos respecto a los gibraltareños, cooperación ante el contrabando y la creación de un fondo, entre otros.
El tratado tendrá que ser refrendado por el Parlamento Europeo y por el Parlamento británico, que son los firmantes del acuerdo. Una vez aprobada por ambos organismos, entrará en vigor. Aunque Gibraltar también ha decidido someterlo a votación, no así el Gobierno de España, que no tendrá que someterlo a las votaciones del Congreso de los Diputados. El tratado se cuida, por un lado, de encontrar con mecanismo que solvente gran parte de los problemas que genera la relación entre territorios, algunos históricos y otros acuciados tras la salida del Reino Unido de la UE y, por otro, recoge negro sobre blanco -en uno de los primeros artículo- el respeto a las reivindicaciones soberanistas españolas y británicas respecto al Peñón, aunque parece que esto último tiene una carga más simbólica que práctica en el documento.
El fin del último muro de Europa continental
Gibraltar, aunque parezca paradójico, estará más cerca de la Unión Europea tras el Brexit y el tratado que anteriormente. Una vez caída la Verja habrá libre circulación de personas y mercancías con España que se regulará mediante el espacio Schengen, zona de libre circulación que abarca 29 países europeos (25 de la UE, más Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza), permitiendo viajar sin controles fronterizos internos.
La eliminación de la Verja simboliza el fin del último muro físico en la Europa continental. Esta medida no solo tiene un valor político y simbólico, sino también práctico: pone fin a décadas de controles fronterizos rígidos y da paso a un modelo de movilidad fluida entre ambos territorios.
Libre circulación de personas
Uno de los pilares fundamentales del acuerdo es la libre circulación. Más de 15.000 trabajadores transfronterizos se beneficiarán directamente de la supresión de controles de pasaporte entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar. Esto facilitará los desplazamientos diarios.
Además, España asumirá los controles Schengen en el aeropuerto y el puerto de Gibraltar, y España tendrá la última palabra en la autorización, emisión y renovación de permisos de residencia.
Este modelo integra a Gibraltar en el espacio Schengen bajo supervisión española, garantizando seguridad jurídica y control migratorio conforme a la normativa europea.
Libre circulación de mercancías
El acuerdo también regula el movimiento de bienes. De esta manera, España realizará los controles aduaneros de las mercancías que entren en Gibraltar y se establecerán controles de equipajes para viajeros con destino tanto a la Unión Europea como a Gibraltar.
Este sistema busca equilibrar la fluidez comercial con las garantías necesarias en materia fiscal y de seguridad.
Fiscalidad: hacia la convergencia
En el ámbito fiscal se prevé una convergencia progresiva en impuestos indirectos sobre mercancías, tal y como ya se había anunciado en diversas reuniones entre el Gobierno y los representantes campogibraltareños. Entre las medidas más destacadas que recoge el texto recientemente publicado está la implantación en Gibraltar de un impuesto indirecto equivalente al IVA, comenzando en el 15% desde la entrada en vigor del acuerdo y completando la convergencia en un plazo de tres años, y la aplicación de medidas específicas para el tabaco conforme a la normativa europea.
Estas disposiciones pretenden evitar distorsiones económicas y reforzar la competencia leal en la zona.
Medio ambiente: estándares europeos
El acuerdo incluye un compromiso firme con el entorno natural con adaptación de Gibraltar a la normativa comunitaria, la creación de un mecanismo conjunto de evaluación de impacto ambiental; y el cumplimiento de los estándares medioambientales europeos.
Esto permitirá una gestión más coordinada de un espacio geográfico especialmente sensible desde el punto de vista ecológico.
Garantías sociales, económicas y de soberanía
El texto incorpora importantes garantías en diversos ámbitos. El Gobierno centra el éxito del tratado en la creación de un mecanismo financiero para formación y empleo, junto con otras medidas sociales destinadas a compensar desigualdades de renta.
También habrá una protección específica de los trabajadores transfronterizos y el refuerzo de la cooperación en materia de seguridad.
Asimismo, España y Gibraltar mantienen intactas su reclamación de soberanía sobre Gibraltar y podrá solicitar la suspensión del acuerdo en caso de incumplimiento.
Cooperación policial y judicial reforzada
El acuerdo prevé una estrecha cooperación en materia de seguridad, incluyendo intercambio de información, colaboración policial y judicial, lucha contra el terrorismo, el crimen organizado, el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.
También se regula la cooperación con organismos europeos y el intercambio de antecedentes penales.
Una nueva etapa para el Campo de Gibraltar
Todavía con muchas incógnitas, en cuanto a la aplicación práctica del tratado y especialmente de la zona de prosperidad compartida, la eliminación de la Verja y el nuevo marco de relaciones abren una etapa histórica en las relaciones de vecindad entre el Campo de Gibraltar, especialmente La Línea de la Concepción, y Gibraltar.