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La Hermandad del Rocío de La Línea, una hermandad viva todo el año

150 años de historia. En 8Directo/La Calle Real queremos celebrar este 150 cumpleaños de la ciudad de La Línea con una serie de reportajes en los que conocer y disfrutar aún más del pueblo de La Línea. Hoy, que sería Domingo Rociero, nuestro primer artículo pretende ser un guiño a la Hermandad del Rocío de La Línea, uno de esos colectivos que tras más de 40 años de historia es clave para entender la forma de ser y de sentir de la sociedad linense.

La Hermandad del Rocío de La Línea surgió de la devoción de un pequeño grupo de rocieros entre los que se encontraba la familia Belizón, cuya vinculación con la Hermandad de La Palma del Condado resultó fundamental para que la hermandad linense echara a andar. Precisamente, el pasado 10 de julio, esta hermandad despedía con pesar a Francisco Belizón Marín, uno de sus fundadores. 

Unos años antes de constituirse como hermandad, este grupo de rocieros se organizó primero como peña rociera, en la que parte de ella vivió por primera vez la romería en la aldea del Rocío con La Palma del Condado. Esta peña, germen de la actual hermandad, se inició con 29 personas. Hoy, en la actualidad, la Hermandad del Rocío de la ciudad cuenta con unos 850 hermanos.

El 19 de junio de 1975, tras varios años de trayectoria y ante el incremento del número de socios, se constituyó la Hermandad del Rocío de La Línea en una reunión en el Club Náutico. Un año más tarde, en 1976, La Línea acudió al Rocío como hermandad. Para tal ocasión obsequiaron a la Virgen con una cruz de perlas y turquesas. Una de las joyas que la Blanca Paloma lleva habitualmente en su saya. “Por eso solemos decir que La Línea siempre está muy cerca de la Virgen”, comenta a este medio Isidoro López Cobalea, hermano mayor de la Hermandad de La Línea, la número 50 de un total de 125 de las que actualmente acuden a la aldea, junto a las asociaciones rocieras que esperan también poder convertirse algún día en hermandad filial de la matriz de Almonte. El 26 de noviembre de 1977 la hermandad fue aprobada canónicamente. La misa anual de esta hermandad linense en el Rocío es el 12 de octubre.

Foto: Hermandad del Rocío de La Línea.

En estos inicios, la Hermandad del Rocío de La Línea añadió a su patrimonio la carreta de la orfebrería Villarreal de Sevilla y el simpecado con la firma de la orfebrería sevillana Marmolejo. “Tenemos un patrimonio pequeño pero bastante bueno. Todo lo que tenemos lleva el nombre de artistas de renombre. Ahora estamos trabajando en la restauración de la carreta del simpecado, que tiene ya más de 30 años. Ya se ha arreglado todo lo que no es orfebrería”, explica Isidoro López.

Para nosotros es un orgullo que a la Hermandad del Rocío de La Línea se nos reciba como se nos recibe en Almonte, con mucho respeto y cariño. Se nos mira muy bien. En La Línea ese sentimiento es el mismo. Llevamos a gala ser una de las dos entidades más reconocidas en el pueblo: la Balona y la Hermandad del Rocío”, destaca.

La actual junta de gobierno de esta hermandad, que preside Isidoro López desde junio de 2019, trabaja en estos momentos en la redacción de un libro sobre la historia de la hermandad. “Queremos escribir la historia de estos más de 40 años. Recopilar las actas, transcribir los testimonios orales, reunir a quienes formaron parte de esa peña rociera, el germen de nuestra hermandad, y escribir su historia, nuestra historia, para que no se pierda”.

Para que no se pasen por alto anécdotas como la que comparte Isidoro López con La Calle Real: “Mucha gente no sabe que el simpecado de la Hermandad de La Línea se presentó a la Virgen cuando todavía no éramos hermandad. Algo que no se hace nunca. Pero nosotros estábamos en la capilla de Triana en el Rocío, detrás de la carreta, durante la procesión del Lunes de Pentecostés, todavía sin ser oficialmente hermandad, y cuando nos vieron los almonteños que portaban a la Virgen nos invitaron a presentarnos ante ella. “Sacar ese pedazo de simpecado que se lo vamos a presentar a la Virgen”. Lo que por respeto no se quería hacer, pero ante la insistencia de los hombres de la Virgen se sacó”.

Foto: Hermandad del Rocío de La Línea.

Una hermandad diferente, un Domingo Rociero diferente

Que el Domingo Rociero se vive en La Línea de una forma diferente no es ninguna sorpresa. Un Domingo Rociero que ya ha sido exportado a las ferias y fiestas patronales de otros municipios vecinos y que surge, precisamente, a través de la Hermandad del Rocío de esta ciudad. 

“Fue nuestra peña rociera la que inició la celebración del Domingo Rociero tal y como lo conocemos hoy. Sobre el año 1974, la familia Villar, que formaba parte de esta peña rociera, tomó la costumbre de sacar cada Domingo Rociero unas mesas a la puerta de su casa, en la calle Real, para ofrecer algo de picar y un poco de vino a todas las personas que iban pasando. Y ese fue el germen del Domingo Rociero actual. Nace de ese espíritu rociero de compartir con los demás”, explica el hermano mayor de la hermandad linense.

La vinculación de la familia Villar con la Hermandad del Rocío de Triana fue además clave para que la madrina de la Hermandad del Rocío de La Línea sea, ni más ni menos, que Triana.

Una hermandad activa durante todo el año 

La Hermandad del Rocío de La Línea trabaja de forma activa durante todo el año. En el plano cultural cuentan con un coro rociero que “es la envidia de Andalucía”. Este año han iniciado de nuevo el coro infantil y cuentan también con una escuela de tamborileros. En estos momentos buscan además la financiación para poder grabar un disco del coro, solo con temas de autores locales. 

La caridad y la solidaridad son algunos de los valores que tratan de cultivar a lo largo del año. En su última campaña, la Hermandad del Rocío de La Línea repartió seis toneladas de alimentos entre distintas organizaciones de la ciudad, y en lo que va de año ha invertido 6.000 euros en proyectos sociales. El año pasado esta hermandad trabajó con la delegación municipal de Asuntos Sociales en una campaña de recogida de material escolar, que alcanzó los 4.000 euros en materiales.

Foto: Hermandad del Rocío de La Línea.

“Siempre intentamos ayudar con nuestros propios recursos o con los de otros. Por ejemplo, hace poco nos enteramos que un hotel iba a cambiar su menaje e intermediamos para donarlo al Hogar Marillac, al programa Café y Calor y centro Contigo. En total reunimos unas 260 mantas, 240 colchas y 80 cubrecolchones valoradas en unos 12.000 euros”.

Para Isidoro López, hermano mayor de la Hermandad del Rocío de La Línea, es fundamental involucrar a los más jóvenes, a las generaciones venideras, en estas acciones solidarias. “No puedes ser rociero tan solo al año una vez, para ser buen rociero primero hay que ser cristiano”. Ese espíritu de la romería del Rocío, de todas las casas con las puertas abiertas, todos invitando a todos a que entren a tomar algo, que a nadie la falte nada, si tienes sed, si tienes hambre. Ese espíritu es el que queremos que perviva todo el año en los rocieros linenses”.

Foto: Hermandad del Rocío de La Línea.
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