Los Barrios venera un año más a su Cristo del Amor

Llegado en 1990 desde La Línea de la Concepción, el Cristo de los Gitanos de Las Doscientas continúa despertando pasiones entre vecinos y fieles de toda la comarca, que cada Martes Santo acuden a su encuentro

Periodista
01 de Abril de 2026
Los Barrios venera un año más a su Cristo del Amor

Las Doscientas volvió a cumplir un año más con su preciado Cristo del Amor. Este Martes Santo celebró su tradicional Vía Crucis, partiendo desde su casa, la capilla de Nuestra Señora de Fátima, para recorrer las calles de la Villa, con una visita muy especial a la iglesia de San Isidro Labrador antes de regresar a su templo.

La lluvia, a diferencia de años anteriores, no fue impedimento ni empañó una jornada que pudo desarrollarse con normalidad. El atardecer, además, regaló una temperatura agradable y el ambiente perfecto para acompañar a un Cristo que atrae miradas llegadas desde distintos municipios del Campo de Gibraltar.

A las ocho de la tarde volvía a reencontrarse con su barriada, que aguardaba a las puertas para recibir, como merece, al Cristo del Amor. Tallado por Antonio Begijar en 1986 y llegado desde La Línea de la Concepción en 1990, la imagen sigue despertando pasiones y sumando nuevos fieles entre vecinos del municipio y devotos de toda la comarca, que acuden cada año a este encuentro íntimo con la fe.

El itinerario partió desde la capilla, siguió por Maestro Quico y continuó por la avenida Doña Rosa García López-Cepero hasta llegar a la Plaza de la Iglesia, antes de emprender el recorrido de vuelta a su templo.

La talla impone. Su tez morena, el cabello ondulado como tizón, las costillas marcadas, el paño blanco y la sencilla corona de espinas configuran una imagen serena y desgarradora a la vez. Sus ojos cristalinos, capaces de seguirte con la mirada, conmueven hasta lo más profundo. Una imagen que impresiona, sobrecoge y consuela a quienes se detienen frente a ella.

Cristo del Amor de Los Barrios. Foto: S.F. / 8Directo.

Pasión. Esfuerzo. Paso a paso. Costaleros y costaleras de Los Barrios, junto a cofrades de La Línea de la Concepción, sostienen al crucificado sobre sus hombros, apoyados en almohadones. En conjunto, la imagen arroja un peso aproximado de cien kilos. Una procesión singular para un Cristo singular.